Contexto
La embotelladora más grande de Argentina reparte todos los días a sus clientes. Mueve producto en vidrio retornable y en otros envases, y cada uno se apila distinto: el vidrio va abajo, los retornables vuelven y ocupan espacio.
Las rutas y la carga se armaban cada mañana con la experiencia del equipo y un margen de seguridad para no quedarse corto. Ese margen vacío era el precio de no saber de antemano qué entraba en cada camión.
